martes, 20 de agosto de 2013

PROFESORES TAMBIÉN INFLUYEN EN MATONEO ESCOLAR

Estudios relacionados con el reconocido bullying en Bogotá develan que los docentes también pueden potenciar o restarle fuerza al acoso del que pueden ser víctimas los estudiantes.
En un colegio del Distrito existe un muy buen estudiante, de grado sexto, cuyo promedio de edad es inferior a los otros, pero es muy inteligente y realiza actividades académicas de forma exitosa; sin embargo, cuando termina sus labores se dedica a hacer desorden por todo el salón. 
Un día, el profesor le dijo: “Puntillita, al puesto”, y desde entonces sus compañeros comenzaron a llamarlo frecuentemente de ese modo. “Posiblemente la intención del docente nunca fue que eso se generara, pero eso forjó una acción repetida sobre el estudiante y abrió espacio para el acoso escolar”, puntualiza el profesor Edilberto Cepeda Cuervo, profesor de la Universidad Nacional de Colombia. 

Según comenta Cepeda, el “apodo” generó que el niño no quisiera asistir más al colegio ni compartir con sus compañeros de la misma manera, por lo que el espacio escolar se convirtió en un espacio de sufrimiento. 
Cepeda realizó una investigación con 3.226 estudiantes entre los 10 y 20 años de instituciones educativas oficiales de la localidad de Ciudad Bolívar. Les hizo una encuesta de 22 ítems relacionados con situaciones de acoso o matoneo que se pueden presentar en su entorno. 
El profesor explica que, además de apodos, se encontraron gritos y preferencias de parte de los profesores hacia ciertos estudiantes. Frente a esto, advierte: “La relación del profesor debe ser muy cuidadosa. Obviamente, se sabe que en todo el país existe una violencia fuerte de parte de los estudiantes a los profesores, pero en general el profesor debe estar consciente de que está ejerciendo una actividad profesional y debe ser muy cuidadoso en el trato con los estudiantes”.                          
Este fenómeno debe darse más frecuentemente en espacios donde las relaciones entre los miembros de las comunidades son difíciles, por lo que Cepeda sostiene que se necesita el apoyo del Estado, del Ministerio de Educación Nacional y de la Secretaría de Educación para que esas relaciones sean mejores. 
Además, el estudio encontró que las acciones en contra del matoneo escolar para una mejor convivencia son muy escasas, aun cuando la Ley de Convivencia va en esa dirección.  Ante esto, el profesor de la U. N. sugiere que se deben iniciar planes para formar a los docentes en el conocimiento del acoso escolar, en las formas de prevención, así como en la generación de ambientes más propicios para el aprendizaje. 
En este sentido, advierte que la escuela tiene la responsabilidad de detectar y prevenir el acoso escolar. También señala que espacios como el descanso son importantes para detectarlo, por lo que debe prestarse sería atención en estos momentos en que los estudiantes están fuera de las aulas con el fin de observar sus comportamientos y desarrollar actividades sociales para enseñarles a compartir con el otro y promover una sana convivencia. 

El tema fue presentado por el profesor Cepeda en la charla titulada “Acoso escolar: caracterización, consecuencias y prevención”, que se desarrolló en la Facultad de Ciencias de la Institución. 
Tomado de  Agencia de Noticias UN- 
Bogotá D. C., ago. 15 de 2013 -


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